Martes 13 de Febrero de 2018 | 09:16

Camino a los Óscar: “I, Tonya”, la tragicomedia que consolida a Margot Robbie
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Sin dudas Margot Robbie se consolida con este papel. Sin dudas Margot Robbie se consolida con este papel.

El humor negro en este falso documental y las exquisitas actuaciones de un reducido elenco se convierte en una verdadera joya de la tragicomedia, liderada por la nominada al Óscar, Margot Robbie.

Fue la gran sorpresa del 2017 en distintos festivales internacionales. Con un humor mega ácido, I, Tonya no trata de comprobar la inocencia de Tonya Harding, una expatinadora olímpica estadounidense que fue vetada de la disciplina en los años noventa pero que mucho antes de eso, fue la primera en su país, y segunda en el mundo, en hacer un triple axel. Sino que con el estilo del mockumentary (falso documental) detalla desde el comienzo su recorrido de vida hasta llegar al escándalo mediático que sacudió al país norteamericano teniendo como víctima a su contrincante, Nancy Kerrigan.

Dirigida por Craig Gillespie y basándose en los testimonios reales, y contradictorios, de los involucrados, I, Tonya repasa todos los problemas personales que sufrió Harding desde su niñez, la relación con su madre, su compromiso prematuro con Jeff Gillooly; con quien establece una relación enfermiza con abusos físicos y psicológicos, su lucha por el reconocimiento para los Juegos Olímpicos y cómo su propio entorno hunde su pasión por las pistas de hielo.

Además, refleja a la sociedad estadounidense con la decisión, y la extraña obsesión, de enaltecer o condenar a sus propias figuras convertidas en estrellas de la farándula.

Las interpretaciones de cada personaje es sinceramente magistral; comenzando con Allison Janney como LaVona Fay Golden, la madre de Tonya, que con su carácter estricto y su soberbia produjeron en su hija los componentes necesarios para descargarse en la pista. Su interpretación le valió una nominación a los premios de la Academia como Mejor Actriz Secundaria.

Sin dudas Margot Robbie se consolida con este papel con el que también obtuvo la nominación al Óscar. Su dedicación por estudiar cada detalle de la verdadera Tonya logró que de la risa y el drama sintamos una verdadera culpa al final del filme.

Sebastian Stan, como Jeff Gillooly, logra ese ambiente hostil pero a la vez de confianza con su mujer. Él se convierte en uno de los responsables en crear un complot contra la contrincante de Harding, que termina con la rótula quebrada tras suponer que las cartas amenazantes a Tonya provenían de ella y de esa manera dejarla fuera de las Olimpíadas de 1994.

Además se encuentra Paul Walter Hauser como Shawn Eckhardt, un incompetente devenido guardaespaldas que organiza y lleva a cabo el golpe contra Kerrigan.

Una historia trágica con altos y bajos en la vida de la patinadora que alcanzó la gloria y asimiló ser querida fuera de su hogar pero que quedó en la misma nada por la inaptitud de su propio entorno.

 
 
 
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